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Autora Josefa Taibo

Mi historia

Cuando tenía 25 años conocí a un hombre que cambiaría mi vida para siempre. Me enamoré perdidamente de, lo que hoy los psicólogos llaman, un perverso narcisista, y a su lado aprendí lo que es una relación de pareja tóxica y sus consecuencias. Siempre fui una mujer vital, optimista, alegre y con mucho sentido del humor, más durante esa relación, fueron muchas las noches que pasé llorando en el cuarto de baño pensando en cortarme las venas para terminar con el abuso emocional que vivía cada día. En mi familia había aprendido que había que luchar por el amor de pareja, y que las parejas rompían porque mujeres de carácter débil no estaban dispuestas a aguantar nada. Y yo no quería ser una de esas, sólo quería hacerlo bien. Pero aquella relación terminó con toda mi autoestima, la confianza en mi valía y en las relaciones de pareja. Y aunque entonces no lo sabía, cambió mi vida para siempre.

Continúa mi historia más abajo.

LA vida es demasiado corta para vivir sin amor

Tuve que tomar una decisión

El día en que cumplí 30 años estaba tan absolutamente destruida que me obligué a tomar la decisión de suicidarme o de terminar con aquella relación. Visto con perspectiva no sé de dónde saqué las fuerzas, pero por alguna extraña razón y pese a lo enamorada que yo me sentía de aquel individuo psicópata, encontré el valor para abandonarlo. Cuando pensaba que me había liberado de aquel sufrimiento descubrí que en realidad nada había cambiado y que las consecuencias de aquella relación me acompañarían durante años.

Aquella relación me causó una profunda herida en el cuerpo y en el alma, que quedó transcrita en mi ADN. Incluso si por años tuve la voluntad de rehacer mi vida sentimental y volver a convivir con alguien, no pude superar el miedo a revivir una situación similar, incluso si racionalmente podía procesarlo. Busqué ayuda profesional. Durante años di vueltas por el sistema sanitario entre psicólogos y psiquiatras, y aunque mi estado de ánimo parecía mejorar, la realidad era que yo era incapaz de sentarme a tomar un café con un hombre, que no fuese en mi oficina, el único lugar en donde me sentía segura. Conocí muchas veces a hombres que me gustaban y que se interesaron en mi, y aunque lo intentaba una y otra vez, en última instancia el miedo era demasiado incapacitante, y yo seguía culpando a los hombres de su falta de cualidades personales.

Mereces amar y ser amada y quiero ayudarte a lograrlo con mi método sencillo, ágil y eficaz de siete días.

Un nuevo camino

Cansada de las soluciones científicas y tradicionales me giré hacia las alternativas espirituales. Comprendí entonces que escondía mi pánico al compromiso, atrayendo a hombres con más miedo que yo a comprometerse, pero el resultado era siempre el mismo, la relación nunca funcionaba. Desesperada por encontrar una solución, convencida de que había algo malo en mi, inicié un camino de autoindagación y crecimiento personal. Largo y extenuante.

Después de experimentar con más de cincuenta herramientas psicológicas diferentes, de formarme en varias de ellas y de leer más de 300 libros de este tema, terminé por darme cuenta de que había un patrón repetitivo en mi vida para el que yo estaba programada, no predestinada. Que sólo yo era la causante de todas aquellas dificultades y, en consecuencia, que sólo yo podría resolverlas.

Quiero compartirlo contigo

Una vez comprendí que era mi mente inconsciente quien estaba protegiéndome a través de una programación mental defensiva para alejar de mi las relaciones de pareja estables y duraderas, pude explorar su origen, comprender cómo y por qué se creó ese programa interno y lo mejor de todo es que aprendí a desprogramarlo para abrirme de nuevo a la vida en pareja que tanto deseaba. Hoy quiero compartirlo contigo porque si hay algo que sé es que ninguna mujer debería vivir tantos años como yo sin amor en su vida. Mereces amar y ser amada y quiero ayudarte a lograrlo con mi método sencillo, ágil y eficaz de siete días.

With Love,

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